Historia del refugio de Marcadau
Histoire du refuge du Marcadau Choucas
Le refuge du Marcadau a été édifié par le Touring Club de France au terme d’un bail conclu avec le Syndicat de la vallée de saint Savin, propriétaire de terrain.
  Le refuge primitif, encore existant en partie droite du petit bâtiment de gauche ( repère n° 1), fut construit en granit en 1910 (première pierre en Août, terminé en octobre) sur les plans de Louis Falisse (1858-1916) pyrénéiste passionné, d’origine belge, violoncelliste de profession et en même temps l’un des grands pionniers du ski au début du siècle dans les Pyrénées. Louis Falisse fut chargé par le T.C.F. de construire en même temps un refuge dans la vallée de Lutour sur la voie du Pic d’Ardiden. Les deux chantiers réalisés à partir du même plan sont menés de front en trois mois alors que, tour de force, il sont distant d’une journée de marche ! Curieusement, le nom de l’architecte ne fut pas donné à l’une de ses œuvres, mais au pic qui se dresse au fond du cirque du Marcadau entre la Muga et la Grande Fache.
  El interior  de este primer refugio se describe enseguida:
  En el entresuelo, tras subir dos escalones irregulares, se entra en primer lugar a un pequeño vestíbulo. El muro de la derecha está ocupado por una chimenea inmediata a la puerta y luego por un pequeño fregadero, encastrado algo más lejos en el espesor del muro. Según Léon Despaux, había al fondo dos camas literas, mientras que el Abbé Gaurier habla de una banqueta de cemento. Hay que señalar que esta segunda solución de la banqueta sigue existiendo en el valle de Lutour, en el refugio Russell. La pared de la izquierda está atravesada por una puerta en el centro. Esta primera parte es el refugio de invierno, nunca cerrado si no es por un simple pestillo.
  El segundo cuarto, que constituye la parte principal del refugio, es a la vez cocina y comedor y está iluminado por dos ventanas que se abren hacia el Sur. En la pared oeste, frente a la puerta de entrada, hay un nicho que hace de despensa (cerrado por un panel abatible que sirve de encimera) y en el rincón N-O una gran chimenea con campana saliente. El mobiliario se compone de mesas y bancos. En último rincón, a la derecha y tras la puerta de entrada, una escalera de hierro permite subir al dormitorio.
  El dormitorio ocupa todo el piso y tiene dos plataformas de cemento frente a frente: dos ventanas en los muros iluminan esta alcoba bajo el culmen del techo; colchonetas de crin, almohadas y mantas permiten descansar a una quincena de personas.
  El padrino de este refugio inicial fue Paul Eduard Wallon (1821-1895), eminente historiador, geógrafo , escritor y conferenciante, autor del mapa en relieve del Ayuntamiento de Cauterets, con cuyo nombre se bautizó el refugio. Como encargado del mismo fue nombrado M.Rubén Pantet por al C.A.F. desde que quedo abierto. Ruben fue guardián durante 30 años, hasta su muerte en 1940. Acogedor, alegre, instruido, filósofo pero siempre en la brecha a cualquier hora, noche y día, animó el Marcadau durante todos estos años y dejó un gran recuerdo.
  En 1922-23, el edificio primitivo se prolonga hacia el oeste, con una gran sala iluminada también por tres ventanas en el lado Sur, una cocina de fortuna adosada al edificio en su lado Norte y un nuevo dormitorio en el alto, al que se denomina "dormitorio de señoras" (rep.2). Las dos salas del entresuelo se comunican por una abertura que se hizo aprovechando la antigua despensa; por eso es tan bajo el dintel y por eso nos damos hermosos coscorrones cada vez que pasamos.
  Durante la siguiente década, el T.C.F. llevó dos nuevas fases de construcción: Al Este del viejo refugio y alineado con él, pero separado, aparece un primer edificio de dos plantas en 1931-32 (rep.3) y después otro en 1938-39 (rep.4) con dos grandes salas en el bajo, alcobas en el primer piso y dormitorios en los desvanes. Este nuevo edificio se llamará la hostelería, luego el hotel y finalmente el chalet del Marcadau, para distinguirlo del pequeño refugio Wallon, anticipando ya el cambio de época que se produce cuando el rudo montañero se convierte, veinte años más tarde, en excursionista. Alfred Pantet, que era ayudante de su padre desde hacía mucho tiempo, continuó siendo el guardián a su muerte, con su esposa Maite, su hija, la rubia Susana y su joven hijo René, que se dedicó al aprovisionamiento, desde Cauterets con la camioneta aparcada en Pont d'Espagne y con mulos hasta el Marcadau, ostentando el record indiscutible del recorrido. Luego, René se casó, su mujer Solange se integró en el clan Pantet, lo que no sobraba ante la creciente afluencia de la posguerra. Alfred tuvo que instalar en el Plaa de la Gole grandes tiendas blancas, provistas de colchonetas y bautizadas, de las que la más célebre fue la tienda del "tío Pernod".
  Así era el chalet-refugio al principio de los 50. En temporada baja, Alfred, el "hostelero padre" ocupaba sus ocios pintando y dibujando. Dos de sus dibujos a plumilla, "El macizo del Vignemale" y "El pico del Midi d'Ossau" adornan las paredes de la sala de estar. En los años siguientes se continúan las mejoras y ampliaciones.
En 1954, apparaît entre les bâtiments des 2 époques  une cuisine avec logement du gardien à l’étage (rep 5 ); l’accès du chalet, initialement sur le pignon ouest, est transféré sur la façade sud coté terrasse avec construction d’un escalier de 5 marches à l’extérieur ( rep 6 ) et petit sas d’entrée à l’intérieur des murs ;un barrage est construit sur le gave , un bief amène l’eau vers une petite turbine dissimulée en aval; l’électricité est installée. Malheureusement, l’installation est endommagée un peu plus tard par une crue du gave.
En 1963, le chalet est prolongé sur son pignon est par un nouveau bâtiment comportant les sanitaires au rez de chaussée, 4 nouvelles chambres au premier étage et un petit dortoir sous les combles à la suite des autres.
En 1993, de nouveaux aménagements sont effectués, électricité par panneaux solaires, téléphone, nouveau mobilier.
En 1995/96 remise à neuf du grand dortoir, cloisonné en petits box par des paravents, et équipé de lits individuels en bois avec literie neuve. Au cours des années suivantes un important effort est consacré à la mise aux normes de sécurité par l’installation d’issues de secours  et d’escaliers. Les nouveaux investissements seront destinés aux travaux urgents d’assainissement et au dallage de la terrasse. Actuellement, le vieux refuge offre 30 places en dortoir et 2 salles « hors sacs » ; le chalet-hotel 85 places dont 40 en chambres , le reste en dortoirs avec lits individuels, 2 salles de restaurant, bibliothèque et jeux. Le gardien sert en repas, demi-pension et pension, boissons et casse-croutes.
  Alfred Pantet murió en 1970, su esposa Maite en 1979. En 1970 se descubrió una placa en homenaje al hijo y sucesor  de Ruben, siendo éste honrado, como Falisse y Wallon, bautizando con su nombre el pico de 2.867m. situado entre el Araillús y la Pequeña Fache, al Oeste del refugio. Bien mereció que una cima del Marcadau perpetuara su memoria. René y Solange, ayudados por su hija Joelle, fueron lógicamente sus sucesores. Los hijos de Joelle y los de sus hermanos Serge y Hubert, la 5ª generación, pasaron, como antes sus padres, parte de sus vacaciones en el Marcadau. Uno de ellos se llamó Ruben... Buen homenaje... El final de la saga fue el cese de actividades y la desaparición del T.C.F. El alquiler fue renegociado por el Club Alpino Francés y gestionado por la Sección de Tarbes. Cambio de estatuto, y cambio de guardianes tras un año de cierre del chalet y tras 80 años de servicio de la familia Pantet . Franck Denizot fue guardián en los años 1993 y 1994, Francis Thibeaudeau y Babette de 1995 a 1999, Tristán Badie y Elodie cogen la antorcha durante el último año del siglo, y comienzan el nuevo milenio...
  Como muchos refugios de montaña, el refugio de Marcadau ha sido escenario de anécdotas truculentas y desternillantes que Vincent Petty (Marc Ado) recogió en sus crónicas llenas de humor, publicadas a lo largo de los años en "Peregrinos de las cumbres". Todo un pedazo de historia lleno de profundas emociones del bonito valle, lo que el refugio Wallon, convertido ahora en "Chalet-refugio Marcadau Wallon", podría contarnos.
El refugio del Marcadau fue edificado por el Touring Club de France, tras negociar un alquiler con el Sindicato del valle de St. Savin, propietario del terreno.
El refugio primitivo, que todavía existe a la derecha del edificio pequeño de la izquierda (rep.1), fue construido en granito en 1910 (primera piedra en agosto y terminado en octubre) con planos de Louis Falisse (1858-1916) un pirineista apasionado de origen belga, violonchelista profesional y al mismo tiempo uno de los pioneros del esquí a principios del pasado siglo en los Pirineos. Louis Falisse recibió el encargo del T.C.F. de construir al mismo tiempo un refugio en el valle de Lutour, en la vía de subida al pico de Ardiden. Las dos obras, realizadas sobre la base del mismo plano, se hacen de forma simultánea en tres meses, una hazaña teniendo en cuenta que están a un día de marcha una de otra. Curiosamente, no se bautizó con el nombre de su arquitecto a ninguna de sus obras, sino al pico que se yergue al fondo del circo del Marcadau, entre la Muga y la Gran Fache
L’intérieur de ce premier refuge est vite décrit :
-       Au rez de chaussée où l’on pénètre par deux marches inégales, on se trouve d’abord dans un petit vestibule. Le mur de droite est occupé par une cheminée immédiatement contre la porte puis par un petit évier évidé un peu plus loin dans l’épaisseur de la construction. D’après Léon Despaux se trouvaient au fond deux lits superposés tandis que l’Abbé Gaurier parle d’un bas flanc en béton. Il faut noter que cette deuxième solution du bas flanc existe toujours en vallée de lutour dans le refuge Russell. Le mur de gauche est percé d’une porte en son milieu. Cette première partie est le refuge d’hiver, jamais fermé autrement que par un simple loquet.
-        La deuxième pièce, constituant la partie principale du refuge, à la fois cuisine et salle à manger est éclairée par deux fenêtres ouvertes côté Sud. On trouve sur le mur ouest, en face de la porte d’entrée une niche garde-manger (refermée par un panneau rabattable qui sert de plan de travail) et  dans le coin N-W une grande cheminée avec une hotte saillante. Le mobilier est constitué de tables et bancs. Dans le dernier angle, à droite derrière la porte d’entrée, une échelle de fer permet de monter au dortoir.
-        Tout l’étage est occupé par le dortoir qui comporte deux bas flanc de béton en vis à vis ; deux fenêtres dans les pignons éclairent cette pièce sous les combles ; matelas de crin, traversins et couvertures permettent le repos d’une quinzaine de personnes.
Le parrain de ce refuge initial fut Paul Edouard Wallon (1821-1895), éminent historien, géographe, écrivain et conférencier, auteur du plan en relief de l’Hôtel de Ville de Cauterets*, et dont le nom resta attaché au refuge. La garde de celui-ci fut confiée à Mr. Ruben Pantet par le Maître d’Ouvrage, le T.C.F., dès son ouverture. Ruben la conserva pendant 30 ans jusqu’à sa mort en 1940. Accueillant, gai, instruit, philosophe et cependant sur la brèche à toute heure du jour et de la nuit, il anima le Marcadau pendant toutes ces années et laissa un souvenir très fort.
  En 1922/23,le bâtiment primitif fut prolongé vers l’ouest, avec une grande salle éclairée aussi par 3 fenêtres coté sud, une cuisine de fortune adossée au bâtiment coté nord et un nouveau dortoir à l’étage dit  « dortoir des dames » ( rep. 2 ).Les deux salles du rez de chaussée communiquant par une ouverture au niveau de l’ancien garde manger ; c’est pourquoi le linteau est très bas et que chacun peut se cogner à loisir à chaque passage.
Pendant la décennie suivante, le T.C.F. conduit deux nouvelles campagnes de construction. A l’est du vieux refuge et dans son alignement mais sans s’adosser aux anciens murs, une première bâtisse de  deux étages apparaît en 1931/32 (rep. 3) puis une seconde en 1938/39 ( rep. 4)  avec deux grandes salles en bas, chambres au premier et dortoirs sous les toits. Ce nouveau bâtiment s’appellera l’hostellerie, ou l’hôtel puis finalement le chalet du Marcadau pour le distinguer du petit refuge Wallon, anticipant déjà le changement d’époque où l’âpre montagnard se fera quelques vingt ans plus tard randonneur. Alfred Pantet, qui depuis longtemps déjà secondait son père, reprit le gardiennage au décès de celui-ci, avec sa femme Maïté, sa fille, la blonde Suzanne et son jeune fils René qui se consacra aux approvisionnements, depuis Cauterets avec la camionnette garée au Pont d’Espagne et les mulets jusqu’au Marcadau, devenant le recordman incontesté du parcours. Puis René se maria, sa femme Solange rejoignit le clan Pantet, ce qui n’était pas superflu devant l’affluence grandissante de l’après-guerre. Alfred dut installer sur le Plaa de la Gole de grandes tentes blanches, familiales dotées de couchettes et baptisées, la plus célèbre étant la tente de « Tonton Pernod ».
  Tel était le chalet-refuge au début des années 1950. Dans les périodes creuses, Alfred, le « Père hôtelier » occupait ses loisirs à peindre et dessiner. Deux de ses dessins à la plume  « Massif du Vignemale » et « Pic du Midi d’Ossau » ornent les murs des salles de séjour. Les années suivantes voient la réalisation de nouveaux agrandissements et améliorations.
En 1954, aparece entre los edificios de las dos épocas una cocina con vivienda para el guardián en el primer piso (rep.5); el acceso al chalet, anteriormente situado en el muro Oeste, se traslada a la fachada Sur dando a la terraza, con construcción de una escalera de cinco peldaños en el exterior. Se construye una represa en el torrente, desde allí, un canalillo lleva el agua hasta una pequeña turbina disimulada aguas abajo. Ya hay electricidad. Por desgracia, una crecida del torrente estropea la instalación poco después.
  En 1963, se prolonga el chalet por el muro Este con un nuevo edificio que tiene los sanitarios en el bajo, cuatro nuevas habitaciones en el primer piso y un pequeño dormitorio en el desván a continuación de los otros.
  El 1993, se llevan a cabo nuevas mejoras, electricidad por paneles solares, teléfono, mobiliario nuevo
  En 1995-96 se reforma a fondo el gran dormitorio, que se divide en pequeños cuartos con biombos y se equipa con camastros individuales de madera con ropa de cama nueva. En el transcurso de los años siguientes, se hace un gran esfuerzo para adaptarlo a las normas de seguridad, instalando escaleras y salidas de socorro. Las nuevas inversiones se dedican a los trabajos urgentes de saneamiento y al embaldosado de la terraza. Actualmente, el viejo refugio ofrece 30 plazas en dormitorio y dos salas sin camas; el chalet-hotel 85 plazas, 40 de ellas en habitaciones, el resto en dormitorios con cama individual, dos salas de restaurante, biblioteca y juegos. El guardián sirve comidas sueltas, media pensión, pensión completa, bebidas y bocadillos. 
Alfred Pantet mourut en 1970 ,sa femme Maïté en 1979. Une plaque fut inaugurée au refuge en 1970 en hommage au fils et successeur de Ruben qui, lui, fut honoré comme Falisse et Wallon lorsqu’on donna son nom au sommet  de 2867 m situé entre l’Araillous et la petite Fache à l’ouest du refuge. Il méritait bien qu’une cime du Marcadau perpétuât sa mémoire. René et Solange, aidés au service par leur fille Joëlle prirent , bien entendu, la suite. Les enfants de Joëlle et ses frères Serge et Hubert, 5 ème génération, passèrent comme leurs parents avant eux, une partie de leurs vacances au Marcadau. L’un d’eux fut prénommé… Ruben- Bel hommage !Le tournant de cette saga fut la cession d’activité et la disparition de T.C.F. Le bail fut repris par le Club Alpin Français et géré par la section de Tarbes. Changement se statuts-changements de gardiens après un an de fermeture du chalet et 80 ans de service de la famille Pantet. Franck Denizot fut le gardien des années 1993/94, Francis Thibeaudeau et Babette de 1995 à 1999, Tristan Badie et Elodie reprennent le flambeau pour la dernière année du siècle et entament le nouveau millénaire…
Comme de nombreux refuges de montagne, le refuge du Marcadau a été le théâtre d’anecdotes truculentes et croustillantes que Vincent Petty (Marc Ado) rapporta dans ses chroniques pleines d’humour, publiées au fil des années dans « Pèlerins des cimes ». C’est tout un pan d’histoire et d’émotions profondes de la belle vallée que le refuge Wallon, devenu maintenant «  chalet refuge Marcadau Wallon », pourrait à son tour raconter.