VOLANDO DESDE LAS PAREDES (Samivel, en El enamorado de los abismos)
¡Volando desde paredes lisas, llenas de sol, en una mañana de verano!
Habéis entrado en la luz con el grito terrible de la metamorfosis...
Vosotros habéis volado desde las paredes, pero vuestros cuerpos dislocados cayeron hacia abajo, hasta el pie de la pendiente
No habéis muerto por la Fe, ni por la Ciencia, ni por el Arte, ni por mayúscula alguna.
Muertos, simplemente muertos y ya está.... sin motivo aparente, por puro placer, lo que llaman morir tontamente los que no quieren comprender!
Pero nosotros, vuestros camaradas, como hemos padecido la misma enfermedaad, sabemos que habéis muerto de juventud y eso es todo...
La roca era demasiado dura, la nieve demasiado brillante y vuestros corazones demasiado creyentes
Las auroras eran demasiado vibrantes, vuestros músculos demasiado fieles y el cielo excesivamente cercano...
Y el jugo del vacío emborrachaba de tal manera... Y las cosas eran tan absolutamente desmedidas, en un paroxismo tal de si mismas, que las razones para vivir se decoloraban y desaparecían, como las nubes al amanecer...
Ahora, las piedras y el hielo han perdido todo el poder que tenían sobre vosotros, y el vacío mismo resulta una palabra vacía para aquellos a los que los penosos caminos del hielo y de la roca han terminado por conducir a alguna parte...
Pero nosotros seguimos errantes por los laberintos de la noche, seguimos hiriéndonos los dedos con paredes insensibles y seguimos buscando a tientas uns salida hacia las cimas donde reina la paz...
¡Oh Dios, danos por fin la Aurora!